miércoles, 29 de enero de 2025

CÁSATE CONMIGO

 



Sábado 14 de febrero 1919

Annecy a orillas del lago , Suiza

17:30

Por fin llegas… Llevo media hora esperándote.

No seas insistente, Frank, cabeza cuadrada.

Yo no tengo la cabeza cuadrada.

¿Y bien…? ¿Para que querías verme con tanta insistencia?

Para estar contigo… simplemente.

Ah, ya… Pues hacía mucho tiempo, la verdad… ¡Desde esta misma mañana!

Ya, pero… Tengo algo importante qué decirte.

¿Vuelves a Francfort?

Debo regresar… es lo mejor. Tengo que acabar la carrera para ponerme a trabajar… ya sabes.

¿Y por qué no la acabas aquí?

Aquí no puedo hacer la especialidad que quiero. Tengo que ir a Kiel, es la facultad más prestigiosa…

Bla bla bla… ¿Por qué tienes que ir allí? Seguramente estará todo destruido por la guerra.

Ya… pero… Mi padre insiste y he de obedecerle… Lo que pasa es que… antes de…

¡Oh, Frank! ¿Qué es eso?

Quería pues… Sentémonos allí… Yo quería pedirte que…

¡Oh, no puedo creerlo! ¿Es verdad o estoy soñando? ¡Pedazo de diamante!

Quiero pedirte que vengas conmigo. Quiero que…

Oh, Frank, es mejor que nos casemos aquí.

¿Entonces tu respuesta… tu respuesta es si?

Depende… Yo no quiero ir a ese país tuyo, feo y frío.

Cómo si aquí no hiciera frio… Pero no te preocupes, mi familia está bien posicionada y seguro que viviremos bien. Además, cuando sea médico…

Ni hablar… Yo no quiero irme de aquí… echaría de menos este lago, los Alpes y, por supuesto mi familia.

Elisa…

No, Frank…

―… entonces…

Entonces quédate.

Sabes que no…

¿Y tu familia sabe que quieres casarte con una mujer que no es judía?

Tú te convertirías… ¿Verdad? ¿No dices que tú no crees en nada? Pues…

¿Para qué entonces? Yo no creo en nada así que no voy a hacer un paripé.

Por mis padres, más que nada… Sabes que la madre de mis hijos tiene que ser judía… ¿Y qué importa si practicas o no? Nadie tiene por qué saberlo.

Pues eso… si nadie tiene por qué saberlo… Bah, ¿no estás ya un poco grande para obedecer en todo a tu padre?

Es que…

Mira, Frank, sabes que yo te quiero muchísimo y que todo este tiempo hemos estado muy bien juntos, pero lo de irme para tu país destrozado no me tienta en absoluto. Además, tu padre tiene pinta de ser un dictadorzuelo… y tú

¡¿Le has dicho a tu padre que soy judío…?!

Después de lo de Dreyfus… ¡Por supuesto que no! Qué cosas dices… Pero como tú no practicas tu religión nadie tiene por qué saberlo. ¿No? Solamente tendrías que hacer el paripé yendo de vez en cuando a la iglesia. Y por supuesto, cambiar tu apellido porque ese que tienes es muy…

Ya… Así que tú no quieres… Vale… Devuélvemelo…

Ay, Frank, querido… es que yo…

Devuélvemelo…

¿Y qué harás sin mi?…

No lo sé…

¿Ves? Sin mi no puedes hacer nada… Es mejor que te quedes. Acaba tu carrera en Francia, cambia el apellido y ya está. Es muy fácil.

¿Y qué apellido me voy a poner…? No… Tengo que regresar con mi familia y estudiar en Kiel.

Frank, cabeza cuadrada. Toma… aquí tienes… Hala, vete, a mi nunca me ha de faltar un hombre con el qué estar… Sin embargo tú…

Espera, mujer… Entra en razón…

No, no… vete… Y no me sigas…

Podemos arreglarlo, no te vayas…

Frank, ¿qué quieres?

Podremos casarnos aquí si quieres… pero en algún momento tengo que regresar con mi familia. Pero es necesario que… para que mis hijos sean judíos…

No, Frank. Yo no voy a hacer esa tontería. Tú eres muy majo, pero los de tu raza…

Entonces… ¿En todo este tiempo nunca…?

Claro que si, hay pocos hombres como tú… Ya sabes, guapos… con dinero… exóticos…

Entonces… cásate conmigo… Te juro que conmigo nunca te va a faltar de nada.

Que no, Frank… Aún estoy en edad de encontrar hombres mejores…

Está bien… Me quedaré. Pero…

Pero nada, te conviertes al cristianismo y listo. Por cierto, antes de que mi padre se entere…

Está bien, pero… ¿Qué le digo a mi padre?

Dile que me llamo Ester, que estoy embarazada, que necesitas dinero cada mes para estudiar y mantener a tu familia, que la vida aquí está muy cara.


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